El sueño importa: la duración, el horario, la calidad y otros factores pueden influir en el riesgo de enfermedades cardiovasculares
Aspectos destacados de la declaración:
- Si bien la evidencia más sólida indica que dormir lo suficiente (es decir, la duración del sueño) es fundamental para la salud general , otros componentes del sueño, como mantener un horario constante para acostarse, dormir sin interrupciones, el desempeño durante el día y la satisfacción con la calidad del sueño según lo percibe la persona, también contribuyen a la salud cardiometabólica y a factores de riesgo relacionados, como enfermedades cardíacas, ataque o derrame cerebral, presión arterial alta, colesterol alto, inflamación, intolerancia a la glucosa, obesidad y apnea obstructiva del sueño.
- Las diferencias en la salud del sueño pueden contribuir a un aumento en los factores de riesgo y a peores resultados de salud, especialmente en personas que viven en comunidades con pocos recursos o que se ven afectadas por factores sociales adversos que determinan la salud, como un nivel socioeconómico bajo, inestabilidad en la vivienda o discriminación.
- Se alienta a los profesionales de cuidados de salud a hablar sobre la salud del sueño con sus pacientes, y se necesita investigación específica para identificar intervenciones eficaces que mejoren la salud del sueño y reduzcan el riesgo de afecciones cardiometabólicas.
Prohibida su divulgación hasta las 4:00 a. m. CT/5:00 a. m. ET del lunes, 14 de abril de 2025
DALLAS, 14 de abril de 2025 — Un sueño saludable incluye varios componentes, como la cantidad de horas que se duerme por noche, el tiempo que se tarda en conciliar el sueño, el funcionamiento durante el día y la satisfacción con la calidad del sueño según lo percibe la persona. Abordar estas distintas dimensiones del sueño podría ayudar a reducir los riesgos para la salud cardiometabólica y los factores de riesgo relacionados, según una nueva declaración científica de la American Heart Association (la Asociación Americana del Corazón) publicada hoy en Circulation: Calidad y resultados cardiovasculares.
La nueva declaración científica, “Salud del sueño multidimensional: definiciones e implicaciones para la salud cardiometabólica”, describe varios componentes de la salud del sueño, como la duración, la continuidad, el horario, la satisfacción, la regularidad y el funcionamiento durante el día. Además, la declaración científica analiza la evidencia más reciente sobre lo que se sabe acerca de la relación entre el sueño y diversos factores de la salud cardiometabólica, como la grasa corporal, el nivel de azúcar en sangre, el colesterol y la presión arterial, así como la forma en que un sueño saludable influye positivamente en la salud física y el bienestar mental.
“La mayoría de las personas adultas necesita entre 7 y 9 horas de sueño cada noche, y un sueño subóptimo aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, así como el riesgo de deterioro cognitivo, depresión, obesidad y niveles elevados de presión arterial (sitio web en inglés), azúcar en sangre (sitio web en inglés) y colesterol (sitio web en inglés)”, señaló Marie-Pierre St-Onge, Ph.D., C.C.S.H., FAHA, presidenta del grupo redactor de la declaración científica, profesora asociada de medicina nutricional en el Departamento de Medicina y directora del Centro de Excelencia para la Investigación del Sueño y los Ritmos Circadianos, ambos en Columbia University Irving Medical Center en la ciudad de Nueva York. “Sin embargo, cada vez hay más pruebas de que la salud del sueño implica mucho más que la cantidad de horas que dormimos cada noche”.
Sueño y salud cardiometabólica
Según la declaración científica, ningún aspecto individual de la salud del sueño refleja por completo la experiencia del sueño de las personas ni cómo responde su organismo de manera individual. Los componentes del sueño que se mencionan y estudian con menos frecuencia también son relevantes para la experiencia del sueño y contribuyen a la salud física y mental en general y al bienestar. Los componentes del sueño incluyen:
- La duración del sueño se refiere a la cantidad de horas que una persona duerme por noche (o durante un período de 24 horas). Puede estimarse mediante el número de horas de sueño que la persona indica en cuestionarios o diarios, o evaluarse de forma objetiva a través de actigrafía (uso de un dispositivo que registra el movimiento) o polisomnografía (uso de sensores que monitorean la actividad cerebral, la respiración, el ritmo cardíaco, el nivel de oxígeno en sangre y los movimientos oculares para evaluar el sueño). La evidencia más reciente de múltiples estudios indica que dormir menos de 7 horas por noche aumenta el riesgo de fibrilación auricular, síndrome cardiometabólico (un conjunto de afecciones que incrementa la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 [sitio web en inglés], enfermedades cardíacas derrame cerebral y presión arterial que no disminuye lo suficiente durante el sueño (la presión arterial debe ser más baja durante la noche/en el sueño en comparación con el día/cuando la persona está despierta y activa). Dormir demasiado —es decir, más de 9 horas por noche— también se asocia con un mayor riesgo de síndrome cardiometabólico, rigidez en las arterias, derrame cerebral o muerte por enfermedad cardíaca o derrame cerebral.
- Continuidad del sueño se refiere a la proporción de tiempo que una persona pasa durmiendo. Se calcula a partir de factores que indican dificultades para dormir, como el tiempo que se tarda en conciliar el sueño, la cantidad de veces que una persona se despierta durante la noche, el tiempo que permanece despierta durante la noche (después de haberse dormido), los despertares tempranos no planificados y la apnea obstructiva del sueño. Las alteraciones en la continuidad del sueño se han asociado con un mayor riesgo de fibrilación auricular, ataque al corazón, presión arterial alta o mayor resistencia a la insulina.
- El horario del sueño se refiere a la hora en que una persona suele acostarse durante un período de 24 horas. Los estudios que evalúan el horario del sueño analizan cómo cambian los riesgos cardiometabólicos según la hora habitual en que una persona se acuesta y si duerme durante la noche o en horas del día. Aunque la investigación de alta calidad sobre este aspecto es limitada, los datos indican que un horario de sueño subóptimo probablemente se asocie con un aumento en los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Acostarse a la medianoche o más tarde, en comparación con acostarse antes de la medianoche, se ha relacionado con un mayor riesgo de sobrepeso u obesidad, resistencia a la insulina y presión arterial elevada.
- La satisfacción del sueño es la percepción que tiene una persona sobre su propia experiencia al dormir. Un análisis combinado de investigaciones recientes indica que una menor satisfacción con el sueño se asocia con una presión arterial más alta, arterias rígidas y menos flexibles, enfermedad coronaria y una presión arterial nocturna que no disminuye como debería.
- La regularidad del sueño se refiere a la estabilidad en la duración y el horario del sueño de una persona a lo largo de los días (por ejemplo, cuando el número de horas de sueño varía entre los días laborales y los fines de semana, lo que se conoce como “jet lag social”). El jet lag social se ha asociado con un riesgo 20% mayor de tener sobrepeso u obesidad, y la variabilidad diaria en el horario del sueño se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, presión arterial alta, inflamación, obesidad y una presión arterial que no disminuye durante la noche. En estudios a gran escala, una mayor consistencia en los horarios de sueño y vigilia se ha asociado con una reducción del 22% al 57% en el riesgo de muerte cardiovascular. En un estudio de gran tamaño del Biobanco del Reino Unido, se observó que un horario de sueño irregular se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, incluso entre personas que duermen lo suficiente, y el riesgo más alto se registró en quienes dormían muy poco y tenían patrones de sueño muy irregulares.
- El funcionamiento diurno relacionado con el sueño es la capacidad de una persona para mantenerse alerta y despierta durante el día (incluido qué tanto sueño o cansancio siente). Puede estimarse mediante información proporcionada por la persona sobre la probabilidad de quedarse dormida en determinadas situaciones (como ver televisión o viajar en automóvil) o evaluarse a través de pruebas de alerta cognitiva (por ejemplo, midiendo el tiempo de reacción ante estímulos visuales o auditivos). La somnolencia excesiva durante el día se asocia con enfermedades cardiovasculares, enfermedad coronaria, derrame cerebral y muerte tanto por enfermedades cardiovasculares como por otras causas. Algunos factores de riesgo cardiovascular, como la obesidad, la diabetes tipo 2, la depresión, el tabaquismo y la apnea obstructiva del sueño, se han relacionado con un mayor riesgo de somnolencia diurna, mientras que la pérdida de peso parece reducir la somnolencia excesiva durante el día.
- Arquitectura del sueño se refiere a las etapas del sueño por las que el cuerpo suele pasar durante el descanso, y se evalúa mediante electroencefalografía (EEG) para medir la actividad eléctrica del cerebro. El sueño se divide en dos categorías: movimiento ocular no rápido (NREM), que incluye las etapas de sueño ligero y sueño profundo; y movimiento ocular rápido (REM), que es la etapa más profunda del sueño. Las interrupciones en la continuidad del sueño pueden afectar de manera diferente estas etapas. Un análisis combinado de estudios indicó que interrumpir el sueño NREM, también conocido como sueño de ondas lentas, provocó niveles más altos de resistencia a la insulina en comparación con el sueño no interrumpido.
Diferencias en la salud del sueño
La declaración también aborda las diferencias en la salud del sueño entre las personas afectadas por determinantes sociales adversos de la salud. Una revisión reciente de más de 300 estudios halló asociaciones consistentes entre un nivel socioeconómico más bajo y una salud del sueño subóptima. Factores sociales y ambientales, como las características del hogar y del vecindario —incluida la iluminación, la contaminación del aire y del ruido, y la seguridad— también contribuyen a las diferencias en uno o más componentes de la salud del sueño.
En comparación con las personas blancas no hispanas, los individuos pertenecientes a grupos raciales y étnicos históricamente subrepresentados duermen menos y tienen más probabilidades de experimentar una peor continuidad del sueño, menor satisfacción con el sueño, horarios de acostarse más tardíos, mayor irregularidad en el sueño, mayor somnolencia diurna y una mayor incidencia de trastornos del sueño . Estas diferencias se observan a lo largo de la vida y persisten con el tiempo, siendo los adultos negros quienes presentan la peor salud del sueño entre todos los grupos.
“Es importante reconocer que cada persona tiene experiencias de sueño diferentes, y esas diferencias pueden contribuir a otras inequidades en la salud”, comentó St-Onge. “Incluir los distintos componentes del sueño en las conversaciones con los pacientes brinda información esencial que puede ayudar a los profesionales de cuidados de salud a mejorar la atención”.
Hacer preguntas como “¿Cuánto tiempo le toma quedarse dormido normalmente cada noche?”, “¿Cuántas veces se despierta durante la noche?” y “¿Con qué frecuencia se siente agotado durante el día?” puede brindarle al paciente la oportunidad de expresar sus inquietudes sobre su experiencia y calidad del sueño. Documentar los detalles del sueño en el historial médico del paciente ayudará al equipo de cuidados de salud del paciente a estar informado sobre la salud del sueño del paciente y puede motivar una evaluación o detección más profunda. Esta información también es útil para considerar de qué manera las afecciones de salud del paciente y el régimen de medicamentos recetados podrían estar interfiriendo con su salud del sueño, lo que podría requerir ajustes o cambios.
“Algunos cambios en el sueño a lo largo de la vida son naturales; sin embargo, las personas no deben aceptar un sueño deficiente o que empeora como un “hecho de la vida” o una consecuencia inevitable del proceso de envejecimiento. “Si notan nuevas dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormidos, o somnolencia diurna excesiva, deben hablarlo con su médico para una evaluación más exhaustiva y un posible tratamiento”, afirmó St-Onge.
Se necesita más investigación para optimizar la salud del sueño
Cada vez hay más conciencia sobre la importancia del sueño, sin embargo, se necesita más investigación sobre las distintas dimensiones de la salud del sueño para que los médicos puedan ayudar a los pacientes con formas de promover un sueño saludable y mejorar la salud. Si bien existen numerosos relojes inteligentes y otros dispositivos personales disponibles para rastrear la cantidad de tiempo que se pasa durmiendo por noche, se necesitan avances en formas de evaluar otras dimensiones del sueño. El uso de datos de medidas tanto autoinformadas como objetivas puede ayudar a garantizar que las recomendaciones sobre salud del sueño se basen en información confiable y completa.
El sueño (sitio web en inglés) es uno de los indicadores de salud mencionados en Los Ocho Pasos Esenciales Para Mi Salud (sitio web en inglés), las medidas de la American Heart Association para una salud cardiovascular óptima. Al incorporar el sueño en la puntuación de Los Ocho Pasos Esenciales Para Mi Salud, el único indicador del sueño es su duración (número de horas por noche), ya que aún no hay suficiente investigación validada que confirme cómo evaluar otros componentes del sueño.
Según algunos estudios de investigación, la mala salud del sueño (como una duración de sueño corta y horarios de sueño irregulares) contribuye a resultados cardiovasculares adversos. Se necesita evidencia proveniente de ensayos clínicos que confirmen que mejorar la salud del sueño conduce a una mejor salud cardiometabólica. Estos datos podrían ser útiles para desarrollar intervenciones efectivas para ayudar a las personas a mejorar varios componentes de su sueño, lo que, a su vez, favorece una mejor salud cardiometabólica.
Los estudios de investigación sobre la salud del sueño multidimensional idealmente incluirían esfuerzos colaborativos entre especialidades médicas, incluida la medicina del sueño, la cardiología, la endocrinología, la gastroenterología, la nefrología, la neumología y la neurología. Además, se debería incluir en los estudios a personas de grupos raciales y étnicos subrepresentados para captar los diversos componentes de la salud del sueño en diversas poblaciones y comunidades. Una comprensión más amplia y una investigación validada sobre el impacto del sueño en la salud física y el bienestar mental son clave para mejorar la salud cardiovascular de todos.
La declaración científica fue preparada por el grupo voluntario de redacción en representación del Consejo sobre Estilo de Vida y Salud Cardiometabólica; el Consejo sobre Enfermería Cardiovascular y de Derrames Cerebrales; el Consejo de Cardiología Clínica; y el Consejo sobre Calidad de la Atención e Investigación de Resultados de la American Heart Association. Las declaraciones científicas de la American Heart Association promueven una mayor conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares y los derrames cerebrales, y ayudan a facilitar la toma de decisiones informadas sobre el cuidado de salud. Las declaraciones científicas describen lo que se sabe actualmente sobre un tema y en qué áreas se necesita más investigación. Si bien las declaraciones científicas informan el desarrollo de pautas, no hacen recomendaciones de tratamiento. Las pautas de la American Heart Association proporcionan las recomendaciones de práctica clínica oficiales de la Asociación.
Otros miembros del grupo de redacción de la declaración y coautores son el vicepresidente Michael A. Grandner, Ph.D., M.T.R, M.S., FAHA; Brooke Aggarwal, Ed.D., M.S., FAHA; Julio Fernández-Mendoza, Ph.D.; Dayna Johnson, Ph.D., M.P.H., M.S.W., M.S.; Christopher E. Kline, Ph.D., M.S.; Kristen L. Knutson, Ph.D., FAHA; y Nancy Redeker, Ph.D., R.N., M.S.N., FAHA. Los datos públicos de los autores se encuentran en el artículo.
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Recursos adicionales (en inglés):
- Fotos disponibles en la columna derecha del enlace del comunicado.
- Comunicado de prensa en inglés
- Después del 14 de abril de 2025, lea el artículo en línea (sitio web en inglés).
- Comunicado de prensa de la AHA: Insomnio y falta de sueño vinculados a la hipertensión en adolescentes (marzo de 2025) (sitio web en inglés)
- Aviso presidencial de la AHA: Salud cardiovascular-renal-metabólica (octubre de 2023) (sitio web en inglés)
- Información de salud de la AHA: Salud cardiovascular, renal y metabólica (sitio web en inglés)
- Información de salud de la AHA: Trastornos del sueño y salud cardiovascular (sitio web en inglés)
- Información de salud de la AHA: Infografía: Tres consejos para dormir mejor (sitio web en inglés)
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