Los hábitos de conducción de los adultos mayores brindan información sobre la salud cerebral y el deterioro cognitivo

Puntos destacados de la investigación:

  • Gracias a un estudio realizado a más de 200 adultos durante cinco años, se descubrió que el mayor daño de la materia blanca del cerebro estaba relacionado con la disminución del tiempo al volante, una menor cantidad de viajes, rutas repetitivas y errores cometidos al conducir, en especial en aquellos que posteriormente desarrollaron demencia.
  • Por el contrario, los adultos de 65 años en adelante que estaban tomando medicamentos para la presión arterial, particularmente inhibidores de ECA, tenían menos probabilidades de mostrar hábitos de conducción riesgosos, a pesar de la presencia de daño cerebral (evidencia de que la materia blanca estaba dañada por la reducción del flujo sanguíneo hacia los tejidos del cerebro).
  • Los investigadores señalaron que las alteraciones sutiles en los hábitos de conducción diarios pueden ser las primeras señales de alarma de que el cerebro está sufriendo cambios y de que hay un mayor riesgo de demencia. Estas señales pueden aparecer incluso antes que los síntomas cognitivos y de memoria tradicionales.
  • El daño en la materia blanca de la parte posterior del cerebro, que ayuda a las personas a procesar lo que ven y coordinar los movimientos, se relacionó más estrechamente con la conducción insegura y los accidentes, lo que apunta a un posible indicador de alerta temprana de un mayor riesgo de conducción en los adultos mayores.
  • Nota: El estudio que se presenta en este comunicado de prensa es un resumen de investigación. Los resúmenes que se presentan en las reuniones científicas de la American Heart Association y la American Stroke Association no son revisados por expertos, y los hallazgos se consideran preliminares hasta que se publiquen como un artículo completo en una revista profesional científica revisada por expertos.

Prohibida su divulgación hasta las 4 a. m. hora central/5 a. m. ET del jueves, 29 de enero del 2026

DALLAS, en. 29 del 2026. Los hábitos de conducción de adultos mayores revelaron datos sobre su salud cerebral y podrían ser las primeras señales de alarma de deterioro cognitivo o demencia, según un estudio preliminar que se presentará en The American Stroke Association del 2026 (sitio web en inglés). El encuentro es en Nueva Orleans, del 4 al 6 de febrero del 2026, y es un evento de estreno mundial dedicado al avance científico en materia de salud cerebral y ataques o derrames cerebrales.

“Los hábitos de conducción de adultos mayores pueden revelar los primeros cambios en la salud cerebral. Con qué frecuencia conducen las personas, a dónde van y cuánto varían sus rutas pueden ser señales de daño subyacente en la materia blanca del cerebro, la cual está relacionada con el deterioro cognitivo y la demencia”, afirma la autora del estudio Chia-Ling Phuah, M.D., M.M.Sc., que es profesora asociada de cuidado neurocrítico y codirectora de Neuro Analytics Center (Centro de Análisis Neurológico) en Barrow Neurological Institute (Instituto Neurológico Barrow) en Phoenix. “Estos descubrimientos sugieren que incluso las variaciones más pequeñas en los patrones de conducción diarios pueden ofrecer evidencia importante sobre los cambios del cerebro, a veces, antes de que se perciban los síntomas cognitivos y de memoria tradicionales”.

Según American Heart Association 2026 Heart and Stroke Statistics (sitio web en inglés), casi 6.9 millones o 1 de cada 9 (10.9%) adultos de 65 años en adelante en Estados Unidos vivían con la enfermedad de Alzheimer en 2024.

Los investigadores analizaron los hábitos de conducción de 220 adultos voluntarios, de 65 años en adelante, que vivían de forma independiente en St. Louis, Misuri. Al comienzo del estudio, se realizaron evaluaciones cognitivas detalladas que indicaron que los participantes no tenían demencia. Se colocaron sensores en los autos de los participantes para registrar su comportamiento al conducir (que incluye velocidad, choques, frenadas bruscas y giros abruptos) durante más de cinco años. Además, en el primer año del estudio, los investigadores realizaron análisis cerebrales por imágenes para evaluar cambios en la materia blanca del cerebro, en específico hiperintensidades en la materia blanca: áreas de materia blanca dañadas por la reducción del flujo sanguíneo hacia los tejidos cerebrales.

El análisis reveló lo siguiente:

  • Los adultos mayores que tenían más hiperintensidades en la materia blanca tendían a conducir menos y mostraban un descenso más intenso en la voluntad o habilidad para cambiar las rutas y hábitos de conducción.
  • Luego de más de cinco años de seguimiento, 17% de los participantes desarrollaron deterioro cognitivo y la mayoría de ellos fueron posteriormente diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer.
  • Entre el 17% de los participantes que desarrollaron deterioro cognitivo, una mayor carga de hiperintensidades en la materia blanca, que se mostraba en los análisis cerebrales por imágenes, se relacionó con una mayor probabilidad de realizar prácticas de conducción peligrosas, como frenadas bruscas, y con un aumento en la cantidad de choques.
  • “Los participantes con hiperintensidades en la materia blanca ubicada en la región posterior del cerebro, que se encarga de procesar lo que las personas ven y cómo se mueven, corrían un mayor riesgo de chocar que aquellos que presentaban cambios en otras regiones del cerebro. Esto los hacía más propensos a experimentar episodios de conducción peligrosos y accidentes automovilísticos con el paso del tiempo” explicó Phuah.
  • Los participantes que tomaban medicamentos para controlar la presión arterial alta, en especial, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA), presentaban una menor probabilidad de conducir de manera riesgosa en comparación con los que no tomaban ninguna medicación para la presión arterial.

En resumen, los descubrimientos del estudio sugieren que monitorear el comportamiento de conducción con registradores comerciales de datos colocados en el vehículo pueden ayudar a identificar adultos mayores que corren un mayor riesgo de conducir de manera peligrosa, perder independencia y sufrir problemas cognitivos, señaló Phuah.

“Un descubrimiento realmente prometedor fue que las personas que tomaban medicamentos para la presión arterial, particularmente inhibidores de ECA, tendían a mantener hábitos de conducción más seguros incluso cuando los escaneos de sus cerebros revelaban un daño mayor. Este efecto se observó sin importar si sus niveles de presión arterial eran normales o no”, dijo Phuah. “Esto sugiere que estos medicamentos pueden ayudar a mantener la salud cerebral a medida que envejecemos”.

La Dra. Nada El Husseini, M.H.Sc., FAHA, presidenta de la declaración científica de 2023 de la Asociación Americana del Corazón, Deterioro cognitivo tras un accidente cerebrovascular isquémico y hemorrágico (sitio web en inglés) afirmó: “Lo sorprendente de estos hallazgos es que las personas que tomaban inhibidores de la ECA eran menos propensas a sufrir deterioro en su capacidad para conducir, a pesar de la gravedad de la enfermedad de la sustancia blanca. El impacto de los inhibidores de ECA sobre la función cognitiva y la seguridad al conducir en personas que sufren una enfermedad en la materia blanca necesita una investigación más profunda. Además, estos resultados sugieren que se podría considerar la posibilidad de realizar pruebas cognitivas y de imagen cerebral a las personas con dificultades para conducir”. El Husseini es profesor asociado de neurología en el Centro Médico de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, y no participó en este estudio.

La presión arterial normal es menor que 120/80, y se recomienda tratamiento para las personas con niveles de presión arterial de 140/90 mmHg o más (hipertensión en etapa 2). Investigaciones recientes confirman que la presión arterial afecta a la salud cerebral, incluidas las funciones cognitivas y la demencia, por lo que se recomienda un tratamiento temprano para las personas diagnosticadas con hipertensión arterial con el fin de mantener la salud cerebral y las funciones cognitivas, según la Guía sobre hipertensión arterial de 2025 de la American Heart Association (sitio web en inglés).

Sin embargo, hay algunas limitaciones: el estudio se realizó con un grupo reducido de adultos, en su mayoría blancos y con estudios universitarios; por ende, es probable que los resultados no apliquen a personas con orígenes o experiencias más diversas. Además, los participantes informaron por sí mismos el uso de las medicaciones, lo que pudo haber generado errores.

El próximo paso es realizar estudios más extensos que incluyan participantes más diversos para confirmar o ampliar estos descubrimientos.

Detalles, antecedentes y diseño del estudio:

  • El estudio se realizó con 220 adultos (edad promedio de 73 años; 54% hombres, 46% mujeres, 88% blancos y 12% negros) con residencia en St. Louis, Misuri, que no padecían demencia cuando se inscribieron al estudio.
  • Los datos se recopilaron durante un período de nueve años, de 2016 a 2024, como parte del proyecto Driving Real-World In-Vehicle Evaluation System (DRIVES) con sede en la Universidad de Washington en St. Louis.
  • Se supervisó a los participantes para obtener métricas continuas de conducción en el vehículo, como la frecuencia de los viajes, la distancia y el destino, así como incidentes relacionados con la seguridad, como el tiempo dedicado a conducir a exceso de velocidad, colisiones, frenadas bruscas o giros pronunciados.
  • Todos los participantes se realizaron resonancias magnéticas cerebrales (RM) para medir las hiperintensidades de la sustancia blanca en el momento de la inscripción, que fue aproximadamente cuando comenzaron sus evaluaciones de conducción. Aproximadamente la mitad (102 participantes) se realizaron una segunda RM al menos 12 meses después de la primera. Los participantes también se sometieron a evaluaciones clínicas y cognitivas anuales.
  • Los investigadores analizaron la relación entre las hiperintensidades totales y regionales de la sustancia blanca y los patrones de conducción y la seguridad.
  • Se utilizaron modelos estadísticos para ajustar los factores demográficos, socioeconómicos y de salud.

Perspectiva del paciente: la opinión de un cuidador sobre la conducción y el deterioro cognitivo

Para Larry Duncan, un empresario jubilado de Pinehurst, Carolina del Norte, conducir era parte de su independencia. Pero empezaron a aparecer cambios sutiles antes de que le diagnosticaran Alzheimer en 2023. “Larry conducía sin problemas en zonas que conocía bien”, recuerda su esposa y cuidadora, Pam Duncan. “Pero en lugares nuevos, donde tenía que tomar decisiones rápidas, se ponía nervioso”.

A medida que sus problemas cognitivos avanzaban, el médico de Duncan le aconsejó que dejara de conducir, una decisión que ella describe como desgarradora pero necesaria.

“En las primeras etapas del deterioro cognitivo, los síntomas pueden ser sutiles, y la conducción es uno de ellos”, afirma Pam Duncan, quien ahora es voluntaria de la American Stroke Association, una división de la American Heart Association. “No ignoren esos cambios. Como cuidadores, nuestra función es apoyar la independencia y, al mismo tiempo, tener el valor de tomar decisiones difíciles. Se puede vivir bien con demencia, pero hay que empezar por tomar conciencia y actuar”.

Los coautores, las divulgaciones y las fuentes de financiamiento se indican en el resumen. 

Las afirmaciones y conclusiones de los estudios presentados en las reuniones científicas de la American Heart Association y la American Stroke Association son exclusivas de los autores y no constituyen necesariamente la política ni la posición de la Asociación. La Asociación no ofrece ninguna declaración ni garantía de ningún tipo en cuanto a su exactitud o confiabilidad. Los resúmenes que se presentan en las reuniones científicas de la Asociación no son revisados por expertos, sino que los paneles de revisión independientes los seleccionan y consideran en función del potencial que tengan de ser un aporte a la diversidad de temas y opiniones científicos analizados en la reunión. Los hallazgos se consideran preliminares hasta que se publiquen como un artículo completo en una revista profesional científica revisada por expertos.

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